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  • BUSAN 01, serie 조화로 만든 천국 Paraísos Artificiales

    C-Print. 188x158 cm. 2008

  • BUSAN 02, serie 조화로 만든 천국 Paraísos Artificiales

    C-Print. 188x158 cm. 2008

  • BUSAN 03, serie 조화로 만든 천국 Paraísos Artificiales

    C-Print. 188x158 cm. 2008

  • DAEGU 03, serie 조화로 만든 천국 Paraísos Artificiales

    C-Print. 188x158 cm. 2008

  • DAEGU 04, serie 조화로 만든 천국 Paraísos Artificiales

    C-Print. 188x158 cm. 2008

  • SEUL 04, serie 조화로 만든 천국 Paraísos Artificiales

    C-Print. 188x158 cm. 2008

  • SEUL 01, serie 조화로 만든 천국 Paraísos Artificiales

    C-Print. 188x158 cm. 2008

  • DAEGU 06, serie 조화로 만든 천국 Paraísos Artificiales

    C-Print. 188x158 cm. 2008

ARTIFICIAL PARADISES

Paradise is an enclosure created by man. It is a place of perfection in nature, of reconciliation with our origin, of serenity towards our near reality. Paradises are there, waiting for us. We earn them sometimes, and some other times we are expelled from them and then their very existence becomes a reproach. Paradises are not ephemeral, though. All that belongs to Nature is ephemeral and boundless at the same time. It remains until the infinite and returns to the beginning to wither again and so on, over and over. Paradise escapes us, it slips out in our imagination of what it is. It disappears and then, just like everything we cannot hold, like everything vanishing away from our desire for grasping, it must be replicated, frozen in time, imitated at best, never to be lost again. We contemplate it in all its confines, we study it and scrutinise all its forms, line by line, each with different colours and nuances. We thus hold on to the ephemeral, we stop its decadence, we perpetuate beauty in our urge to negate its own death.

The paradise reverts to the logic of the quest. Maybe the last voyage ever to be undertaken is that of defining a paradise through sheer technical mastery, through the use of an apparent wisdom, a meticulous ability to reproduce reality: to create some sort of artificial paradise, a world where everything is reproducible and interminable, and so all appears at last to be perfectly docile and tame. To believe in the absolute harmlessness of such a paradise. And very likely to open up an abyss afresh, a new irony (tragic o comic or perhaps both at the same time) about each petal of each of its artificial flowers, made in the image and according to the likeness of reality.

Artificial Paradises intends to be a very own and concrete paradise in a very specific location. The tradition of reproduction/imitation in Asia forms part of its culture. The tenacious aim for perfection, or for the idea of perfection held about things, blurs the confine between what is and its perfect imitation. In Asia the electric colours of the artificial plants and flowers sprinkle every corner of their enclosed world. Plasticised Nature diversifies in all its forms and for all its purposes until the very air is turned into synthetic molecules.

 Artificial Paradises has been shot in the three main cities of South Korea: Seoul, Busan and Daegu.

PARAÍSOS ARTIFICIALES

El paraíso es un cercado creado por los hombres. Es lugar de perfección en la naturaleza, de reconciliación con nuestro origen, de serenidad hacia lo cercano. Los paraísos están ahí, nos esperan, nos los ganamos en ocasiones, nos expulsan de ellos para recriminarnos (a nosotros mismos) con su existencia. Sin embargo, los paraísos nos son efímeros. Todo lo que pertenece a la Naturaleza es efímero e ilimitado a la vez. Perdura hasta el infinito volviendo al punto de origen para volver a marchitarse y así una y otra vez. El paraíso se nos escapa, se escabulle entre nuestra imaginación de lo que es, desaparece y como todo lo que no podemos sujetar, todo lo que se escurre a nuestra ansia de posesión, debe ser reproducido, congelado, imitado como mucho, para no perderlo jamás. Lo contemplamos en cada uno de sus límites, lo estudiamos, escrutamos todas sus formas, línea a línea, cada uno de sus colores y matices. De esta manera sujetamos lo efímero, detenemos su degradación, perpetuamos la belleza en un afán por negar su muerte.

El paraíso revierte a la lógica de la búsqueda. Tal vez el último viaje emprendido haya sido el de definir un paraíso a través de su dominio técnico, de su aparente sabiduría, desde su capacidad minuciosa de reproducir la realidad: ha definido una especie de paraíso artificial, de mundo en el que todo es reproducible e interminable, de modo que, por fin, parece perfectamente dócil y dominado. Ha creído en lo absolutamente inofensivo de este paraíso. Y más que probablemente ha abierto un nuevo abismo, una nueva ironía (trágica o cómica, o ambas cosas a la vez) sobre cada pétalo de cada una de sus flores artificiales, hechas a imagen y semejanza de lo real.

Paraísos Artificiales pretende ser un paraíso propio y muy concreto, en un lugar muy determinado. La tradición de reproducción / imitación que existe en Asia forma parte de su cultura. La tenacidad para conseguir la perfección o la idea de perfección que se tiene de las cosas hace que el límite entre lo que es y su imitación perfecta se borre. En Asia los colores eléctricos de las plantas y flores artificiales salpican todos los rincones de su mundo cercado. La Naturaleza plastificada se diversifica en todas sus formas y para todos sus fines hasta convertir el aire en moléculas sintéticas.

Paraísos Artificiales está realizado en las tres ciudades más importantes de Corea del Sur: Seúl, Busán y Daegu.