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  • ÁNGEL, serie Santos.

    C-Print. 66x50 cm. 2013

  • RAFAEL, serie Santos.

    C-Print. 66x50 cm. 2013

  • JOAQUÍN, serie Santos.

    C-Print. 66x50 cm. 2013

  • JOSE, serie Santos.

    C-Print. 66x50 cm. 2013

  • MANUEL, serie Santos.

    C-Print. 66x50 cm. 2013

  • OSCAR, serie Santos.

    C-Print. 66x50 cm. 20133

  • GAIZKA, serie Santos.

    C-Print. 66x50 cm. 2013

  • JUAN ANTONIO, serie Santos.

    C-Print. 66x50 cm. 2013

  • VÍCTOR, serie Santos.

    C-Print. 66x50 cm. 2013

  • JAIME, serie Santos.

    C-Print. 66x50 cm. 2013

  • VINCENZO, serie Santos.

    C-Print. 66x50 cm. 2013

SAINTS

Saints are distinguished men and women among various religious traditions. In the Christian world, saints must be declared by the church and become figures for universal worship. As such, they are normal people that do not originate from divine beginnings. Rather they are individuals from our own world who possess certain unique virtues that set an example for mankind.

In the Baroque period, most artistic representation served the renewal and revitalization of the Catholic Church as a reaction against Protestantism. The worship of the icons and representations of sacred mysteries was encouraged, and a very concrete and strict standard was developed with regard to the creation of religious art. Counter intuitively, the result of this rigid ideology did not stifle the creative spirit, but instead instigated and encouraged artistic growth. This deliberate and purposeful art, although first characterized by austerity, functionality, religious struggle and discipline, soon gave way to lavish and ornate masterpieces.

In this sense, with the historical influences of iconography and other baroque techniques, I wanted to revive one of the most represented genres of the time, the depiction of the Saints, in a manner as to draw certain parallels. The men and women of this age were subject to the contradictory feelings of love and violence, of joy and fear. The Saints, like the common man with their earthly defects, were the best example to illustrate these feelings of passion, enlightenment, suffering, devotion, frustration… Who is to say that in our very own environment today, we cannot discover salvation from confusion and depression in the same manner? The revival of this genre adapted to my surroundings, is a method not only of interpretation, but also of salvation. Through this same attitude of veneration and respect, people from current day possessing virtues and dignity can be depicted in this same light. As it was said by Dante: Nel mezzo del cammin di nostra vita,/ mi ritrovai per una selva oscura,/ ché la diritta via era smarrita.”

SANTOS

Los Santos son hombres y mujeres distinguidos en las diversas tradiciones religiosas. En el mundo cristiano se dice que es una persona a quien la iglesia declara como tal y manda que se le de culto universalmente. Es decir, son personas normales, que no provienen de un entorno divino sino de un entorno vecino al nuestro, al del espectador, pero con ciertas virtudes especiales que nos dan ejemplo.

En el periodo barroco, la representación artística se utilizó básicamente en función a la renovación católica frente al protestantismo. Se fomentó el culto a las imágenes y a la representación de los misterios sagrados y se crearon unos cánones muy concretos y estrictos en materia de arte religioso. Sin embargo, el resultado de este espíritu tan rígido, en vez de restringir el espíritu creativo, permitió un crecimiento de las actividades artísticas. Este arte austero y funcional, de combate y disciplina, pensado y reglamentado con unos fines muy concretos derivó en poco tiempo hacia la suntuosidad, la riqueza y el recargamiento.

En este sentido, con la influencia iconográfica e histórica de ciertos aspectos del arte barroco detrás, he querido recuperar precisamente, uno de los géneros más representados en aquella época, la representación de los Santos, en un periodo histórico en el que se podrían crear ciertos paralelismos. Los hombres de aquel siglo estaban sometidos a sentimientos contradictorios de amor y violencia, de alegría y temor. Los Santos, como personas normales, con sus defectos terrenales, eran el mejor ejemplo para ilustrar estos sentimientos de pasión, iluminación, sufrimiento, devoción, frustración… ¿Quién dice que en nuestro entorno, nosotros mismos, no podemos ser salvados de un periodo que nos sume en la confusión y la depresión? El rescate de este género, adaptado a mi entorno más próximo, es una manera de  interpretación pero también de salvación, a través de una extraña dulía actual, hacia unas personas (a nosotros mismos) que igualmente son poseedoras de virtud y dignidad. Como recita Dante: “Nel mezzo del cammin di nostra vita,/ mi ritrovai per una selva oscura,/ ché la diritta via era smarrita.”